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México y su transición a las energías renovables

Si comparamos lo que consumismos con lo que producimos, México es un país energéticamente insuficiente desde hace años. Una pequeña parte del petróleo todavía se refina en nuestro territorio, pero en general vendemos (exportamos) crudo barato y compramos (importamos) gasolina, diésel, queroseno y gas seco a precios elevados, dijo en la UNAM Eduardo Rincón Mejía, académico de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

En la conferencia “México y su oportunidad para una rápida transición energética”, organizada por la Facultad de Ciencias (FC), subrayó que a esta situación se suma una emergencia ambiental mundial: últimamente se han registrado incendios en el Amazonas, Siberia, Australia, Escandinavia y California; hay tifones y huracanes cada vez más fuertes, junto con ondas de calor e inundaciones. “Hace décadas se sabía lo que enfrentaríamos, como grandes concentraciones de dióxido de carbono y aumento de la temperatura media. Al ritmo al que se quema el petróleo, este recurso en México alcanzaría sólo para 10 años; asimismo, más de la mitad de la energía eléctrica que consumimos viene de la quema de gas. “Somos dependientes y contaminantes. Es urgente la transición a fuentes de energía renovable como el Sol y el viento”.

El recurso solar es infinitamente más grande que cualquier fuente fósil, y tenemos más de 11 mil kilómetros de costas con suficiente viento, y lo ideal sería aprovecharlos, dijo en el auditorio Carlos Graef, del conjunto Amoxcalli.

Oaxaca, ejemplificó, tiene un potencial eólico mucho mayor que el de Alemania, “el tercer país más eólico del mundo. Para hacer una transición a energías renovables debemos basarnos en lo que tenemos; la energía solar que recibe el planeta es, en tan solo dos semanas, más grande que todas las reservas probadas de petróleo, carbón, gas, uranio y torio”.

Rincón Mejía señaló que el rendimiento energético del país es bajo. El sector de los transportes es el menos eficiente, pues es donde más energía se desperdicia. Ahí el rendimiento es de alrededor de 13 por ciento, y “si pensamos en seguir con motores de combustión interna, eso no va a mejorar mucho”.

Si se electrifica el transporte, el rendimiento subiría cuatro veces. Un motor eléctrico es más eficiente, ligero y con menos partes. Por eso, propuso promover la electrificación del transporte, “sólo eso aumentaría el rendimiento del sistema energético nacional, disminuiría la importación de gasolinas y las emisiones de gas efecto invernadero”.

En un territorio soleado como el nuestro, una instalación fotovoltaica es mucho más rentable que en Alemania. En la actualidad hay más de 50 centrales solares grandes en operación, con cuatro mil 500 megawatts, pero nos faltan otras 10 mil; se puede lograr y de forma económica, con instalaciones en los edificios, opinó.

El experto recordó que el costo de las celdas fotovoltaicas ha disminuido. En 1975 el watt costaba más de 200 veces el valor actual, pero ahora la tecnología ha avanzado, así como la fabricación masiva.

Las celdas hoy tienen una duración de 30 años, contra los cuatro o cinco de las primeras que se construyeron. De ese modo, cada vez serán más eficientes, duraderas y económicas.

Finalmente, Eduardo Rincón refirió que cada vez que se duplica la capacidad instalada fotovoltaica, el costo del watt-pico disminuye 24 por ciento. El precio de las baterías también decrece cuando aumenta la capacidad de almacenamiento. De seguir las tendencias actuales, en 10 años el costo de la energía fotovoltaica disminuirá 60 por ciento.

Tomado de UNAM.

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