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La discriminación en contra de las personas que viven con VIH

En el Día Mundial de la Lucha contra el Sida, diversas organizaciones internacionales se han juntado para implementar la campaña #HablaConmigoAbiertamente con el fin apoyar a aquellos involucrados en la lucha contra el VIH, y para mejorar la comprensión del VIH como un problema de salud pública mundial y discriminación estructural.

Uno de los grandes temas a abordar en este día es la discriminación que sufren las personas que viven con VIH. En México el CONAPRED reporta que las personas que viven con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) representan 0.06 por ciento de la población. Este grupo social enfrenta una situación de discriminación estructural derivada de su estado de salud, situación caracterizada por la vulneración o negación sistemática de diversos derechos. Dicha negación responde a la presencia de estereotipos y prejuicios sobre el VIH o sobre el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (Sida). La población tiende a considerar que el virus es de fácil trasmisión y que su propagación es “culpa” de quienes lo portan, en lugar de asumir que el combate al VIH es un problema social y de salud pública que el Estado debe prevenir y atender.

La Corte IDH cuando abordó el Caso González Lluy vs Ecuador, se refirió a la discriminación en el acceso a otros derechos, entre ellos la educación. La Corte IDH recordó a los Estados que existen tres obligaciones inherentes al derecho a la educación en relación a las personas que conviven con VIH/SIDA: i) el derecho a disponer de información oportuna y libre de prejuicios sobre el VIH/SIDA; ii) la prohibición de impedir el acceso a los centros educativos a las personas con VIH/SIDA, y iii) el derecho a que la educación promueva su inclusión y no discriminación dentro del entorno social.

Además la Corte IDH advirtió que la discriminación puede verse agravada por las caracteristicas de la persona que la sufre, en el caso de Talía confluyeron en forma interseccional múltiples factores de vulnerabilidad y riesgo de discriminación asociados a su condición de niña, mujer, persona en situación de pobreza y persona con VIH. La discriminación que vivió Talía no sólo fue ocasionada por múltiples factores, sino que derivó en una forma específica de discriminación que resultó de la intersección de dichos factores, es decir, si alguno de dichos factores no hubiese existido, la discriminación habría tenido una naturaleza diferente.

En México, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2017, un tercio de la población (36%) cree que convivir con personas con VIH o Sida “siempre es un riesgo”, y una misma proporción no estaría dispuesta
a rentar una habitación de su hogar a alguien que viva con VIH o Sida, situación que compromete su derecho a la vivienda.

El CONAPRED,  ha reportado que otro derecho comprometido por la discriminación que sufren las personas que viven con VIH es el derecho al trabajo, uno de los más destacados es el reportado en la resolución por disposición 01/05. Dicha resolución estableció el carácter discriminatorio del despido injustificado de quienes viven con VIH. La persona peticionaria en este caso daba mantenimiento a las aeronaves de la Secretaría de Marina, pero recibió un “certificado por inutilidad” cuando se le detectó VIH. La Secretaría de Marina daba a la persona tratamiento médico, pero argumentó que era necesario separarla de sus labores para evitar complicaciones de salud. También sostuvo que únicamente había interpretado sus reglamentos internos y que no estaba obligada a seguir los tratados internacionales que prohíben la discriminación. Conapred, con el apoyo de Censida, encontró que las actividades de la persona peticionaria no habrían puesto en riesgo su salud, que su tratamiento médico era inadecuado, que no se habían realizado todos los análisis o vacunas requeridas y que no se le había dado apoyo psicológico. Así, se habían violado sus derechos a la no discriminación, al trabajo y a la salud. Se resolvió que la Secretaría de Marina debía reincorporar a la persona, darle el tratamiento adecuado, así como capacitar a su personal en torno a la no discriminación.

Desafíos
Persisten dos desafíos importantes en relación con esta población. El primero está relacionado con la desinformación, los prejuicios en torno al VIH y al Sida, y la estigmatización de quienes viven con ellos. Los estereotipos aún permean la percepción, actitudes y conductas sociales ante esta problemática en las instituciones de salud, en el acceso al empleo, en los medios de comunicación, en la comunidad e incluso en la familia. Esto se vuelve un obstáculo para que dicho sector de la sociedad pueda gozar plenamente de sus derechos humanos.

El segundo desafío es que el VIH se presenta de manera muy pronunciada en grupos históricamente estigmatizados; particularmente, entre las personas trans, las y los trabajadoras sexuales y los hombres que tienen sexo con hombres. Por ello, cuando viven con VIH, estas personas enfrentan diversas formas de discriminación múltiple. Las repercusiones que esto tiene sobre el ejercicio de derechos son críticas. Es importante, a la par de la lucha contra los estereotipos, continuar los esfuerzos por combatir la transmisión.

Para más información se puede consultar:

CONAPRED. Ficha temática. Personas que viven con VIH

CORTE IDH. CASO GONZALES LLUY Y OTROS VS. ECUADOR. SENTENCIA DE 1 DE SEPTIEMBRE DE 2015

Para conocer más sobre la campaña #HablaConmigoAbiertamente puedes visitar: https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=12676:world-aids-day&Itemid=42217&lang=es

 

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