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La Declaración Universal de Derechos Humanos: Marco para la defensa de los Derechos Humanos, y los Derechos Humanos de las Mujeres

 

Todos los 10 de diciembre celebramos un año más de la Declaración Universal de Derechos Humanos, uno de los instrumentos más importantes cuando hablamos de Derechos Humanos, pues el contexto de su redacción, discusión, aprobación, y consecuencias, marcaron un antes y después para el derecho internacional y para la vida de todas las personas en el mundo. Sin embargo, me gustaría destacar tres ideas en torno a las aportaciones de la Declaración Universal.

La primera de ellas, es que la Declaración propició el desarrollo de un corpus iuris en el ámbito internacional, me refiero al Derecho Internacional de los Derechos Humanos. La Declaración Universal es la madre de muchos documentos y la principal inspiración de casi todos los instrumentos jurídicos que existen en el mundo, y de las grandes cartas de los primeros movimientos de Derechos Humanos en el siglo XVII y XVIII.

Pese a que la Declaración se aprobó en un mundo polarizado por dos grandes ideologías, aquellos que levantaban la bandera de los derechos civiles y políticos y aquellos que buscaban priorizar los DESC. Estas posturas dividieron el mundo en dos grandes instrumentos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y el Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales ambos instrumentos significaron el desarrollo de contenidos para los Derechos Humanos que los integran.

Pese a esto, la división ideológica de los Pactos trajo una consecuencia importante  a la Declaración, esta fue, romper el principio de integralidad e interdependencia de los Derechos Humanos, así por ejemplo: la visión de libertad es inseparable, en la Declaración, con la conexión de la responsabilidad social. Visión que se afectó al separar los derechos en bloques.

La Declaración fue forjando un nuevo orden internacional estrictamente jurídico, que también ha propiciado para las mujeres un marco jurídico internacional, que ha nivel universal nació el 18 de diciembre de 1979 con la aprobación de la Convención sobre la Eliminación de todas la formas de Discriminación contra la Mujer, que por sus siglas en inglés conocemos como CEDAW, es decir, 31 años después de la aprobación de la Declaración Universal.

La CEDAW retoma el principio de igualdad y no discriminación de todos los seres humanos que nacemos libres e iguales en dignidad y derechos sin distinción alguna, incluyendo la distinción por sexo. Esta categoría sospechosa de discriminación se la debemos a Hansa Mehta, la mujer representante de la India, quien hablaba con claridad sobre la equidad de derechos entre hombre y mujeres en la Declaración. No es casualidad que la misma se refiera a las personas como “seres humanos” cuando la tradición jurídica de instrumentos que la antecedían utilizaba al “hombre” como medida de la humanidad.

Hoy este marco jurídico que se propició con la Declaración es cada vez más específico y especializado para la protección de las personas en diferentes contextos y circunstancias.

En segundo lugar, hay que destacar que la Declaración Universal favoreció la aparición de mecanismos internacionales para la defensa de los Derechos Humanos.

La Sociedad de las Naciones fracasó en su objetivo de mantener la paz entre las naciones, y evitar una nueva guerra mundial, es por eso que la nueva organización internacional debía garantizar la paz, pero también debía cumplir con su idea fundacional que la pobreza y la discriminación son las raíces que generan atrocidades y conflictos armados, y en consecuencia habría que actuar en contra de estos males antes que se propiciarán nuevas guerras.

La Declaración es el fundamento de un nuevo sistema internacional en el que el trato que reciben los ciudadanos por parte de sus países ya no escapa al escrutinio internacional. Este escrutinio internacional se refuerza con la implementación de mecanismos de defensa de los derechos. Luego de la Declaración se diseño un sistema de seguimiento y atención a situaciones de Derechos Humanos en el mundo, y además, los propios órganos de Naciones Unidas fueron haciéndose cargo de la defensa de los derechos.

Dentro de los propósitos y principios que establece la Carta de Naciones Unidas se encuentra el cooperar para que se garantice y estimule el respeto de los Derechos Humanos y las Libertades fundamentales de todas las personas sin distinción. Esta idea llevo a Naciones Unidas a constituir órganos encargados del cumplimiento de este propósito, surge entonces la Comisión de Derechos Humanos, que más tarde en el 2006, se transformaría en el Consejo de Derechos Humanos cuyo objetivo es proporcionar orientación sobre políticas, examinar los problemas que surgen en el ámbito de Derechos Humanos,  elaborar normas y velar por su cumplimiento. A esta institución hay que sumar el trabajo de defensa de los Comités que velan por cada uno de los tratados ratificados por los miembros de ONU.

Para el caso de los derechos de las mujeres, existe el Comité CEDAW que supervisa la aplicación del pacto, pero además recibe comunicaciones de personas y grupos que les presenten denuncias sobre violaciones, y emite recomendaciones generales a los Estados. En el caso de México el Comité CEDAW emitió observaciones en donde reconoció a México los avances en materia legislativa y de política pública, sin embargo expresó su preocupación por los altos niveles de violencia y solicitó actuar a fin de  lograr la igualdad sustantiva.

En este sentido, la Declaración Universal, sentó las bases para toda una red de instituciones que velan por la defensa de los Derechos Humanos en el mundo.

El tercer es importante destacar, como la Declaración Universal ha sido punta de lanza para transformaciones en el ámbito local. El preámbulo de la Declaración promueve el ideal por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse a fin de que tanto los individuos como las instituciones inspirados en la declaración promuevan mediante la enseñanza y la educación el respeto a los derechos y libertades, y aseguren por medidas progresivas de carácter nacional su reconocimiento y aplicación efectiva.

Esta idea del preámbulo de la Declaración es la obligación general de garantizar y respetar los derechos, así como implementar acciones, políticas y leyes que inhiban el disfrute de los derechos, obligación que se repite en todos los instrumentos internacionales que surgieron después de la Declaración.

Los mecanismos de seguimiento buscan modificar los contextos y formas de vida de las personas a través de recomendaciones generales que interpretan los instrumentos y establecen estándares de aplicación de los Derechos Humanos.

De esta forma, los principios de la Declaración han adquirido cada vez más obligatoriedad legal sobre todo por su incorporación a los sistemas legales internos, y su utilización a fin de ampliar interpretaciones y aplicación de los derechos. México con la reforma de Derechos Humanos del 2010 y mediante el Expediente Varios 293/2011 que estableció criterios de integración, aplicación y efectividad de los tratados en materia de derechos humanos  incluyendo la Declaración Universal, esto hace que esta a sus 70 años se encuentre vigente y actual a los problemas de la actualidad.

En el caso de las mujeres, transformar las realidades nacionales ha pasado por identificar contextos y formas de violencia que permitan erradicar las condiciones de discriminación que viven las mujeres día a día. La interpretaciones del Comité CEDAW han sido fundamentales para avanzar en la lucha contra la violencia hacia las mujeres, por ejemplo; cuando se habla de violencia de género contra las mujeres la primera observación en ese sentido fue en 1992 mediante la Observación General # 19, una actualización al contenido de esa observación es hoy más cercana a las necesidades de los contextos nacionales, por lo que el Comité ha actualizado esa observación mediante la Observación General # 35 del año 2017, la cual reconoce la prohibición de la violencia de género como principio de derecho internacional consuetudinario , y refuerza la noción de la violencia como problema social, más que individual, que exige respuestas integrales más allá de aquellas relativas a sucesos concretos, autores, víctimas y supervivientes.

En conclusión, la Declaración Universal nos sigue recordando que los Derechos Humanos son integrales e interdependientes, y no debemos leer sus artículos como garantías separadas. La utilización de la Declaración en los ámbitos locales determinan su vigencia y adecuación a los nuevos problemas sociales, jurídicos y políticos.

La Declaración Universal es madre de un nuevo orden jurídico internacional marcado por la proliferación de instrumentos jurídicos vinculantes y el surgimiento de instituciones que garantizan el contenido de ese orden internacional para la protección de las personas, busca transformar las realidades a nivel local, a fin de erradicar la miseria, la desigualdad las discriminación y la violencia en el mundo.

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